Al caminar por sus calles, impregnadas de la tolerancia de Rumi, solemos imaginar Konya como un «granero» o como una capital de la espiritualidad. Pero esta ciudad milenaria tiene otra cara: una epopeya productiva que va de las chimeneas humeantes a las fábricas de alta tecnología. Cambiemos hoy un poco de ruta; salgamos de los talleres de adobe y emprendamos un viaje por la extraordinaria historia de una industria de Konya que hoy compite con el mundo.
¿Dónde giraron las primeras ruedas? Çatalhöyük y la herencia selyúcida
Çatalhöyük, el lugar donde la humanidad empezó a trabajar la tierra y a obtener su primer excedente, es también la tierra donde nació el comercio, entre los años 9.000 y 11.000 a. C. El comercio de obsidiana y la actividad minera que comenzaron en los años 8000 a. C. demuestran la importancia que tuvo Konya como centro de intercambio ya en la prehistoria.
Cuando la rueda del tiempo llega a los años en que la ciudad fue capital del Estado selyúcida de Anatolia, la encontramos convertida en un centro artesanal moldeado por la filosofía de la cofradía ahí. El sonido de los martillos resonando en los bazares, las alfombras extraordinarias que salían de los telares y la cultura del cuero grabaron para siempre los códigos de «calidad y honradez» en los genes productivos de Konya.
El pulso de la industria en época otomana: la piedra de Sille y unas cucharas que cruzaron fronteras
En el último periodo otomano, Konya no fue solo un cruce comercial donde las caravanas tomaban aliento: también aceleró su paso industrial. La Fábrica de Salitre (pólvora), que entró en funcionamiento en 1834 y fue una de las primeras instalaciones industriales de la ciudad, es el ejemplo más claro.
¿Sabían que por entonces Konya causó impresión en París? La «cuchillería de madera de Konya» había alcanzado tal refinamiento que las hermosas cucharas talladas a mano por Hüseyin Ruşen Efendi obtuvieron una medalla de plata en la Exposición Internacional de París de 1900, dando a conocer nuestro nombre al mundo. La Escuela de Industria de Konya, abierta en 1901 para unir el espíritu artesano con la formación técnica, se convirtió en la casa que formó a los maestros del futuro.
El impulso industrial de la República y el espíritu del Viejo Polígono
Con la proclamación de la República, el viento de industrialización que sopló por toda Türkiye llenó también las velas de Konya. Las empresas que germinaron con la Ley de Fomento de la Industria de 1927 se convirtieron con el tiempo en fábricas enormes. La Fábrica Textil Sümerbank de Ereğli, que empezó a producir en 1937, y después la Azucarera de Konya y la Cementera de Konya, cuyas chimeneas comenzaron a humear en 1954, son símbolos del paso de la ciudad a la industria moderna.
Los cimientos de las enormes plantas industriales de hoy se pusieron en realidad en los años 1960, en los pequeños talleres del Polígono de Vehículos a Motor —lo que los habitantes de Konya llaman el Viejo Polígono—, con olor a aceite y mucho sudor de por medio. Ese espíritu, que va del aprendiz al maestro y del maestro al empresario global, se coronó con la 1.ª Zona Industrial Organizada de Konya, fundada en 1969. Ese amor de la ciudad por la producción dejó atrás el esfuerzo individual y, con las zonas industriales organizadas creadas una tras otra, adquirió una identidad institucional que multiplicó su capacidad hasta alcanzar la fuerza actual.
La nota del guía: el gigante exportador de hoy
Hoy Konya alberga la segunda mayor zona industrial organizada de Türkiye, con más de 31 millones de metros cuadrados. Con unas exportaciones que solo en 2023 superaron los 3.305 millones de dólares, es un centro de tecnología y producción que envía piezas de automoción, fundición, maquinaria agrícola y productos de la industria de defensa a todos los rincones del mundo.
La próxima vez que recorra Konya, justo más allá del histórico bazar Bedesten, no olvide prestar oído también al sonido de esas potentes ruedas industriales que llevan miles de años girando, produciendo y abriéndose al mundo.