¡Hola, queridos viajeros!
Cuando se dice Konya, lo primero que viene a la mente son Rumi, el sonido del ney y la labra en piedra selyúcida. Pero la magia de esta ciudad no está solo en sus edificios históricos: está también en sus mesas. La halva de cáñamo de Konya es un sabor singular que vive desde hace siglos en la memoria de quienes habitan esta tierra y que sigue hoy igual de fresco. Hablemos ahora de la historia de este dulce, de cómo se elabora y de por qué es tan especial. ¿Preparados?
Su historia
La historia de la halva de cáñamo de Konya se remonta a la época selyúcida. En aquellos años el cultivo del cáñamo estaba extendido en Konya y sus alrededores; se aprovechaban tanto la fibra como la semilla. Y una de las cosas que se hacían con esas semillas era una halva que llegaba a la mesa.
Según los registros históricos, sobre todo en las noches de invierno con nieve las familias se reunían, preparaban esta halva —a la que llamaban «eğlencelik», algo para disfrutar en compañía— y la comían mientras conversaban. Nacido del encuentro entre la melaza de uva, los frutos secos y el cáñamo, este sabor ha llegado hasta nosotros transmitido de generación en generación. En 2021 obtuvo la indicación geográfica de la Oficina Turca de Patentes y Marcas, quedando también oficialmente identificado con Konya. Así que este dulce ya no es solo un sabor: es una identidad.
¿Cómo se elabora?
Elaborar la halva de cáñamo de Konya es un proceso que exige paciencia y destreza. El secreto está en juntar los ingredientes en el orden correcto y a la temperatura adecuada. Los ingredientes principales de la receta tradicional son: semilla de cáñamo, melaza de uva, nueces, almendras, pistachos, sésamo y harina de garbanzo tostado.
El proceso avanza así: primero se tuestan las semillas de cáñamo en una sartén antiadherente hasta que sueltan su aroma; en esta fase hay que tostar en su punto justo, ni de menos ni de más, porque de lo contrario aparece un olor crudo o un sabor a quemado. Mientras tanto, la melaza de uva se hierve en un cazo aparte y se cuece hasta que espesa. Al cáñamo tostado se le añaden nueces, almendras y pistachos toscamente machacados y se tuesta todo junto un poco más. Después se vuelca la melaza hirviendo sobre esta mezcla caliente y se remueve bien. Por último, la mezcla se vierte y se extiende sobre una bandeja cubierta de harina de garbanzo tostado y se deja enfriar. Una vez fría, se corta en porciones y se sirve.
Que la harina de garbanzo tostado cubra la base y aporte además a la halva una textura propia es el detalle más importante que distingue a este dulce de las demás variedades de halva.
Su importancia cultural
La halva de cáñamo de Konya es mucho más que un postre: para los habitantes de Konya forma parte de la vida social y de la vida tradicional. Antiguamente, cuando nevaba, las mujeres del barrio se reunían, preparaban esta halva y la tomaban mientras charlaban. No es casual que se la llame «eğlencelik»: esta halva no se hacía solo por su sabor, sino porque representaba la conversación, el compartir y el estar juntos.
Tampoco faltaba en las mesas de bodas, de fiestas religiosas ni en los días señalados. Hoy sigue elaborándose fresca en las confiterías tradicionales de Konya y en algunos hornos, y continúa siendo la favorita tanto de la población local como de quienes visitan la ciudad. Está entre los primeros sabores que un turista que llega a Konya debe probar sin falta.
Desde el punto de vista de la salud
La semilla de cáñamo es en realidad una planta nutritiva y beneficiosa para la salud. Rica en ácidos grasos omega-3 y omega-6, es además muy valiosa por su aporte de proteínas, fibra, magnesio y hierro. La melaza de uva es una fuente natural de energía y un depósito de hierro y minerales. Las nueces, las almendras y los pistachos aportan también grasas saludables y proteínas.
Naturalmente, como en todo, el exceso perjudica: también este sabor debe disfrutarse en porciones razonables.
Popularidad y la halva de cáñamo de Konya hoy
En los últimos años, con el efecto añadido de la indicación geográfica, la halva de cáñamo de Konya llega a un público cada vez más amplio. Presente con frecuencia en los festivales gastronómicos de Konya, en los mercados locales y en las plataformas digitales, este dulce se ha convertido en un sabor que ya no descubren solo los habitantes de Konya, sino toda Türkiye.
Gracias a las publicaciones en redes sociales y a su presencia en programas de cocina, crece también el interés por la cocina tradicional de Konya. Y eso alegra tanto a los productores locales como a los habitantes de Konya que mantienen vivas las recetas tradicionales.
¡Vamos a probarla!
Mientras exploran las calles de Konya, hagan una pausa, pasen por una confitería y prueben una porción recién hecha de halva de cáñamo de Konya. El aroma singular del cáñamo tostado, la dulzura de la melaza, el crujiente de la nuez y la almendra: todo junto, el sabor que resulta les llevará a las mesas selyúcidas de hace siglos.
Les deseo que disfruten de cada momento de su tiempo en Konya. En esta ciudad, los momentos en que se entrelazan la historia y el sabor son cada uno más hermoso que el anterior. ¡Buen provecho y buen viaje!
¿Dónde encontrarla?